
José Miguel Marín Guevara abre la temporada de exposiciones en el estudio artístico Arquitectura de Barrio, en Murcia, el lugar de trabajo de los arquitectos Enrique de Andrés y Coral Marín, en un secreto adarve del barrio de San Antolín. Marín Guevara llega a estas alturas del 2019 con una serie de obras agrupadas bajo un título cósmico: ‘Irreverentes retratos poliédricos’. Pedro López Morales, que en esta ocasión ejerce de comisario, destaca la «inverosímil gama cromática» que utiliza el artista para recubrir una serie de retratos de mujeres, hombres y niños que aparecen duplicados y triplicados «con exiguas personalidades poliédricas». Piezas en grafito, tinta y acrílico, sobre lienzo y papel que el artista de 40 años de Fuente Álamo realizó entre 2012 y 2017 y muestra por vez primera.
López Morales tiene en mente a Rilke a propósito de una cita: «… la belleza no es sino el comienzo de lo terrible». Y vuelve al poeta [‘Elegías de Duino’, ‘Sonetos a Orfeo’…] para rematar todo lo que le inspiran estas obras: «La verdadera patria del hombre es la infancia». ¿Qué ocurre aquí, entonces? En este colorista rompecabezas encontramos -también hay escultura construida en resina de poliéster y pigmentos con peana de mármol- la mejor versión del creador fuentealameño, que va dando pasos firmes para satisfacer sus loables aspiraciones artísticas -en 2020 tiene previsto presentar sus obras en el Centro Párraga de Murcia, en la Ermita de San Roque de Fuente Álamo y en la Galerie Van Caelenberg, de Bélgica, que le representa en este país-. Pinceles concentrados en la figura humana, con una diversidad cromática que hace al espectador querer saberlo todo sobre la técnica y sobre sus verdaderas intenciones.
La figura es, deja claro el comisario, «signo y símbolo de personajes maquiavélicos».